lunes, 13 de junio de 2016

El Primer Milagro de la Señorita Elupina

Escrito para El Buquicito por:

Vanessa Rodríguez Messina
13 de junio del 201



Ya en el autobús, Flor Medina, las hermanas Martínez, Cabilia
y Rosario Cabruja
Sábado 4 de junio, 5 y media de la mañana, ya Cathy Nicasio avisó que la guagua pasaría a recorgernos a mi prima Sandra Messina y a mi, para enfilar en grupo rumbo a Sabana de la Mar, donde cada año un grupo de "Elupinistas" hace presencia en la misa de las 10 de la mañana, donde se recuerda un nuevo aniversario del fallecimiento de la Señorita Elupina Cordero.   


Autoridades presente en la Eucaristía
La misa fue oficiada por el Obispo Osoria, quien aprovechó la presencia de funcionarios importantes como Doña Cristina Lizardo, el Senador Rubén Toyota y Cuchi de Pimentel, la Alcaldesa – todos re-electos en las pasadas elecciones – para tirarles la “chinita” del arreglo urgente de la carretera Hato Mayor-Sabana de la Mar, que se encuentra en pésimas condiciones. (sin querer echarle más fuego, desde que tengo uso de razón el tema sigue siendo el mismo) petición que fue recibida con alegría dentro del pequeño templo, repleto de gente ,  que se abanicaban y secaban el sudor con pañuelitos blancos.

El Obispo Osoria junto a los co-celebrantes de la misa
Al terminar la misa, subió al altar otra política , Ginnette Bounigal, quien es fija todos los 4 de junio, viajando desde Puerto Plata especialmente a la misa y también pidió carretera, pero para su provincia.  A esa petición el obispo como que le hizo un medio bembito.

Ginnette Bounigal se dirige a los presentes
Al terminar el oficio religioso, el gentío se acercó en fila  a la tumba de la Señorita, adornada de las flores blancas, lirios y azahares,  rodeada de velones que traen los pelegrinos y recogen potecitos de agua bendita con aceite tomado de la lámpara perenne encendida frente a la foto de Elupina.

Como todos los años, los Comedores Económicos ofrecen un almuerzo gratuito y personas agradecidas entregan recordatorios y fotos para los visitantes.

Presentes en la misa, delante el coro
Este año cayó a mis manos un folletito con un programa y con la historia del primer milagro de la Señorita, el cual relato a continuación:

En 1912, contando la Señorita con 20 años, fue la primera vez que realizó una demostración del poder de sanación que poseía, al detener una grave hemorragia sufrida por Ramón Jones, un agricultor que recibió una herida accidental con un hacha.

Tumba de la Señorita
Elupina pidió a su tía Pipín que la llevaran a la presencia de Don Ramón, ya que sentía la inspiración que Dios le ofrecía para ayudar al herido.  Al principio los tios consideraron que no era prudente trasladarla hasta el lecho del vecino, pero ante tanta insistencia de su sobrina ciega, la complacieron.

Al llegar ante el enfermo, Elupina se puso de rodillas y abrió los brazos y fue elevándolos lentamente, permaneció inmóvil y meditando por unos segundos y luego con profunda fe y con tono de autoridad exclamó “ pare la sangre de brotar, pare la sangre “.  De inmediato se escucharon frases de asombro al ver que repentinamente la sangre dejó de salir del pie del herido.

Luego Elupina pidió que colaran café con agua de lluvia y que le adicionaran dos yemas de huevo, para dárselo a beber a Don Ramón.  Después pidió hojas verdes lavadas en agua de sal y ordenó ponerlas sobre la herida hasta que se eliminara el dolor.  El paciente sintió un  rápido alivio y quedó dormido.  A los pocos días ya estaba completamente restablecido.

La autora del artículo Vanessa Rodríguez Messina, frente a
la réplica del altar donde se colocaba a meditar Elupina
Cordero
A partir de ahí la Señorita Elupina permaneció encerrada en su pequeña habitación, realizando su obra de bien, llenando el vació espiritual y médico que había en ese tiempo en el pueblo de Sabana de la Mar.

Después de 47 años de entrega absoluta a la obra de Dios, descansó en paz el 4 de junio de 1939, dejando un gran vacío entre la comunidad y sus seguidores.

Juan Bautista Lamarche sintetizó su vida en el siguiente epitafio : “ Nació para el amor, vivió para el bien y murió en olor de santidad”.


Vanessa Rodríguez Messina
www.buquicito.com

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