domingo, 23 de octubre de 2016

"Nadie me lo cree pero el Che Guevara no me gustó" : Entrevista a Myrna Torres Rivas

Entrevista realizada por : Vanessa Rodrìguez Messina
Dar click  Especial para El Buquicito
Santo Domingo, DN. 
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Myrna Torres

Myrna Torres Rivas, en una revolucionaria  guatemalteca, entregada a la causa desde 1954.   Dice tener tres sangres: De indio y de negro (su abuela era mulata) por su padre, distinguido intelectual nicaragüense, Edelberto Torres ; y de español, por su madre, la guatemalteca Marta Rivas

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Portada del libro Mi Vida en Primavera
Conocí a Myrna a través de Teresa Espaillat, quien es amiga de ella desde hace muchos años y me invitó a entrevistarla en una breve estadía en su casa.    El encuentro resultó muy interesante y agradable; pasamos una tarde embelesadas escuchando las historias  y anécdotas que nos contó, a Teresa y a mi hija Ariadna, las que grabé y posteriormente edité para compartir en este medio.   Myrna ha tenido una vida increíble, con pasajes que recuerda nítidamente y que plasmó en su libro " Mi Vida en Primaveras"  el cual al momento de esta entrevista estaba terminando y que ya me enteré acaba de publicar . 

Lo que hace a Myrna especial es que fue una gran amiga de Hilda Gades y su esposo Ernesto Guevara – El Che - y dentro del diario personal de su segundo viaje por Latinoamérica, ella es una de las protagonista, hecho del cual se siente muy orgullosa y  cuya redacción interrumpe al partir rumbo a Cuba en el Granma, en noviembre de 1956.

Myrna Torres y Vanessa Rodríguez Messina
Empezó  diciéndome : “Me interesar mucho hablar del Che humano, se le conoce como guerrillero heroìco: en el mundo hay muchos, pero seres humanos completo como Ernesto hasta ahora conozco solamente a el. Tuve la dicha de haberle conocido el mismo día que conoció a  su primera esposa Hilda Gadea,  cuando era joven, no era famoso, ni admirado por el mundo entero"

"Yo trabajaba junto con Hilda en el Instituto Nacional Fomento de la Producción (INFOP), dirigido por el doctor hondureño Núñez Aguilar, que había estudiado en la Argentina y era amigo de Juan Domingo Perón, y a quien Ernesto, acompañado por su compatriota Eduardo García (Gualo), le trajo una carta de presentación. "
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Hilda Gadea y Ernesto -Che- Guevara

"Fue Aguilar quien llamó a Hilda para presentarle a los dos argentinos con la encomienda de que le enseñara la Institución y su funcionamiento.   Así ella conoció a Ernesto.   Yo estaba  allí y  al pasar frente a mi puerta ella me lo presenta.  Era el 27 de diciembre de 1953 ".

"Ernesto,  —dice— me dio la impresión, con su camisa de mangas largas arrugada, sin planchar, de una persona sencilla, un pobre con cara de estudiante. Sólo al hablar con él me di cuenta de que era un joven culto. Me llamó la atención su forma modesta de vestir, pero —aunque nadie me lo cree— físicamente no me gustó. Espiritualmente me cayó bien, porque le gustaba el deporte y montar a caballo, también preferencias mías, pero él como hombre, no. Te digo la verdad: el que me gustó fue su amigo Gualo".

Guevara visitó las ruinas de Quiriguá, las cuales le dejaron muy impresionado. (Foto: Hemeroteca PL)
Ernesto -Che- Guevara
Fue Hilda  la que se enamoró de Ernesto y por ella conocí  a los cubanos Ñico López y otros exiliados en Guatemala".

A Hilda la conocían como “la china”, por sus ojos rasgados por su ascendencia quechua, era economista, contadora y políglota, tenía un amplio dominio de las obras de Marx, Lenin y José Carlos Mariátegui, que sería determinante para la formación ideológica del “Che” y de muchos revolucionarios   que tuvieron la fortuna de conocerla.   Fue ella quien  introdujo al “Che” a la revolución guatemalteca y entre ellos fue creciendo una admiración mutua.

"En una carta de Ernesto a sus padres les confiesa que desarrolla 'unas interminables discusiones con la compañera Hilda Gadea, una muchacha aprista a quien yo, con mi característica suavidad, trato de convencerla de que se largue de ese partido de mierda. Tiene un corazón de platino lo menos. Su ayuda se siente en todos los actos de mi vida diarios".

El che, sin estar hablando ni de esoterismo o religión, era grandemente humano. "Él quiso siempre a los humildes, en medio de su aparente dureza. Fue duro con el enemigo y con lo injusto, pero tierno con los pobres".   Tenia esa fuerza de voluntad por su madre Celia, si tenia que nadar en el agua fría, lo ponía, " nade que no le va a pasar nada".


"Yo había regresado de estudiar en EUA, era inmadura políticamente y sólo quería fiestar y bailar. Ñico López me había hablado de los carnavales en La Habana y organicé una especie de conga cubana en la capital guatemalteca.  Alquilamos un camión y yo me disfracé de diablo.  Transitamos la calle principal. Todos nos veían como una cosa rara, anormal en mi país, sobre todo un 31 de diciembre. Le dije a Hilda que invitara a Ernesto y a Gualo, pero no lo hizo, tal vez por temor a perder a su posible pretendiente".

Según Myrna, Ñico López, tenía una admirable madurez política, aun superior a su modo de ver a la de Ernesto en ese instante, aunque no tan culto, fue el primero que le habló de Fidel y del socialismo. Le dijo: "Te lo voy a presentar. Es de convicción firme, un abogado talentoso y visionario, alto, fuerte. Vamos a hacer la Revolución y a triunfar y te vamos a llevar a cumplir una tarea importante". Me hablaba de todo eso, cuando para mi el socialismo estaba muy lejano.

Ñico López y el Che se conocieron en la casa de mis padres, en enero de 1954 . Recuerdo que el propio Ernesto una tarde  me confesó que mi progenitor era para él 'como mi padre espiritual', porque le habló mucho de Sandino y de Rubén Darío y a Guevara le gustaba mucho la poesía.   "Ernesto no era comunista al llegar a mi patria. Se convence del verdadero comunismo con los camaradas del Partido allá, por eso la simpatía mutua entre él y Ñico López".

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Hilda y Ernesto junto a su hija
"Cuando el Che se refugia transitoriamente en la Embajada de Argentina tras la caída de Jacobo Arbenz, allí se encuentra con un grupo de camaradas de mi país, entre ellos mi novio, Humberto Pineda (después mi esposo) y su hermano Luis Arturo. A los dos los sacó Ernesto en un auto de la Embajada".

"Un día dijeron a mi hermano que yo me reunía con sospechosos. Eran Elena Leiva de Holst,  amiga de Ernesto, a quien daba de comer. Además, el norteamericano Harold White, también amigo del Che, al que llamaba 'el Gringo' y murió en Cuba hace años. Los otros eran el propio Ernesto, Ñico López y los demás cubanos fidelistas".

Fue el Che quien arregló los papeles para que Myrna viajara a Cuba en 1962. Ella estuvo doce años en México, viviendo sin permiso de trabajo, clandestina, haciéndose pasar por mexicana, pues nunca le dieron asilo. Allí casó con Humberto Pineda en 1955, y trabajaba como aeromoza de Mexicana de Aviación.  Vivió en Cuba desde  1964, hasta 1980 y allí se casó en segundas nupcias con Luis Font Tió.  Al triunfar la Revolución Sandinista residió en la patria de su padre, Nicaragua. 

El Che participó en distintas actividades organizadas por Myrna en Guatemala y en México. En  noviembre de 1956 ella invitó a Ernesto y a Hilda a una comida   pero el Che no fue.  Días después Ernesto e Hilda visitaron a los padres de Myrna, también residentes en México.   En la segunda quincena de noviembre, Hilda y Ernesto  invitaron a Myrna y su esposo Humberto y otros tres amigos que   no pudieron acudir a la cita.  Sin decir nada, se estaba despidiendo de todos.

El Che le correspondió asistir al derrocamiento del presidente Juan Jacobo Arbenz, en junio del 54, por una conspiración del gobierno de los EUA y un grupo de militares fascistas.    Arbenzr renunció y mucha gente se asiló, de mi familia nadie lo hizo y mi padre y hermano fueron apresados.  

Hilda cayó presa, también Elenita  Holz de Leyva. El embajador peruano interviene y consigue que la liberen y sale exiliada a México. El Che consigue la visa y se les une,  igual los exiliados cubanos. Allá se reencuentran. "Yo, al momento del golpe, me encontraba en Canadá, y no pude volver a Guatemala y también me fui a México" .  

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Ernesto -Che- Guevara y Fidel Castro
En México, Hilda y el Che intensifican sus relaciones con los revolucionarios cubanos. Hilda trabajaba en la Cepal y el  como velador (en nuestro país "sereno)  en una tienda : después fue contratado en el hospital nacional como médico investigador. 

Una noche en la casa de la cubana María Antonia Gonzales, se produce el esperado encuentro, preparado por Ñico López,  del Che con Fidel Castro, en el que conversan más de doce horas y Fidel le explica las razones de su lucha. Al final de la reunión, el Che se integra al grupo expedicionario revolucionario que iría a Cuba a combatir contra Batista.

El 25 de Noviembre de 1956, los expedicionarios, entre ellos el Che Guevara parten desde la desembocadura del río Tuxpán, a bordo del yate “Granma”, con  81 hombres a bordo, a pesar de que solo tenía una capacidad  de 25 personas. Fidel había comprado la embarcación y acondicionado para la travesía. Una semana más tarde, el grupo se ven obligado  a desembarcar en Los Cayelos, al este de Cuba, por el encallamiento del “Granma”

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Myrna Torres y Vanessa Rodríguez Messina
Las tropas del ejército de Batista   detectaron la situación  de la embarcación y de los guerrilleros sólo 12 sobreviven, entre ellos  Fidel y Raúl Castro, el Che, que más tarde se convertirían en los líderes de la revolución, e iniciaron el ascenso a Sierra  Maestra y lanzaron la  guerra de guerrillas contra la dictadura hasta el  derrocamiento y fuga de Batista.

Para finalizar Myrna dice que "Las más grandes virtudes del Guevara que conocí fueron la honestidad y el valor al decir las cosas, y la coherencia entre su hablar y su actuar. No había engaño en él. Aunque a veces parecía hasta pesado, no engañaba a nadie. Y era muy sensible. Así era este hombre".


Vanessa Rodrìguez Messina
Octubre del 2016
Especial para El Buquicito

http://www.buquicito.com/2016/10/el-buquicito-no-590_23.html

Mi profundo agradecimiento a Teresa Espaillat y Myrna Torress  por esta oportunidad

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